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Murió el cantante francés Charles Aznavour a los 94 años


El intérprete de clásicos como “Venecia sin ti” y “La bohème” había vuelto a su hogar tras una serie de presentaciones en Japón.

Charles Aznavour estaba activo en los escenarios. (La Nación / GDA)

 

El cantante y actor Charles Aznavour murió hoy a los 94 años en su hogar de Alpilles, en el sur de Francia, poco después de regresar de una gira por Japón.

El hombre simpático y entrador, de estatura bajita, de origen armenio, pero identificado indisolublemente con Francia y su música, el de los millones de discos vendidos, el de las tres esposas y algún sonado romance, decidió llevar su vida artística hasta el final de sus días.

Había cumplido 94 años en mayo pasado y seguía pisando los escenarios. La muerte lo sorprendió precisamente de gira.

Nació en París el 22 de mayo de 1924. Era hijo de Micha y Knar, ambos de origen armenio. Su nombre real era Shahnourh Varenagh Aznavurian Badhdassarian. Y su relación con ese mundo armenio de la sangre fue sólido desde siempre: adoptó la doble nacionalidad, se hizo embajador de Armenia, fue solidario tras el terremoto de 1989 y defendió su causa cada vez que pudo y en cuanto foro se le presentó.

Empezó a relacionarse con el mundo del espectáculo ya desde niño. Su padre tenía un pequeño restaurante de comida armenia en París que frecuentaban muchos artistas. Estudió teatro y canto. Se sumó a la compañía del actor francés Pierre Fesnay para la comedia “Margot”. 

Ingresó en la Escuela de Julien para artistas de music-hall. Pero su importancia, en verdad, empezó a forjarse a principios de la década del 40, cuando se asoció a Pierre Roche para escribir y cantar a dúo. En 1947, el cantante George Ulmet les hizo ganar un premio por el tema “J’ai bu”. Viajaron a Canadá para una extensa y exitosa gira conjunta, pero después de nueve meses, su socio decidió permanecer en Quebec y Aznavour volvió solo a París.

Los cantantes franceses Mistinghette y Maurice Chevalier fueron algunos de los que lanzaron sus primeras canciones a la popularidad. Se relacionó además con la intérprete Édith Piaf, con quien estuvo por nueve años como secretario, compositor estable y algo más. Ya sin la sociedad creativa con Roche, se transformó en un autor muy requerido, para la propia Piaf (“Jézebel”), Juliette Gréco (“Je hais les dimances”), Eddie Constantine (“Et bâiller; et dormir”) o Henriette Ragon ‘Patachou’. Y terminó de consagrarse en la década siguiente con su debut en el famoso teatro Olympia de su ciudad natal.

Su lista de composiciones es enorme, muchas de las cuales se convirtieron en imponentes éxitos internacionales. “Viens pleurer au creux de mon épaule”, “Tu t’laisses aller”, la muy querida por aquí “La mamma”, “Comme ils disent” o “She”, en inglés y escuchada hasta el cansancio muchos años después de escrita como banda de sonido de la película “Nothing Hill”, son apenas algunas de ellas.

La canción y su doble papel como escritor y cantante, terminaron llevándolo al cine. Trabajó en varias películas, sobre todo entre fines de los 50 y comienzo de los 80, en filmes como La tête contre les murs (su debut en 1959), Les dragueurs, Tirez sur le pianiste , de François Truffaut, Un taxi pour Tobrouk, The Games, Ein Unbekannter rechnet ab y Candy et les derniers aventuriers, entre otras. 

Tuvo sendas participaciones en las series televisivas El paria, en 1985 y El chino, en 1992. Regresó a la pantalla grande años después para las películas Angelina (2001), Ararat (2002) y Papá Goriot (2004). Y por esos tiempos estrenó también, en el Shaftesbury Theatre de Londres, su espectáculo Este Lautrec, inspirado en la vida del pintor.

Pero por supuesto, seguiremos pensando a Aznavour, fundamentalmente, como autor e intérprete de canciones. 

En tal sentido, es uno más de los ilustres herederos de una muy antigua tradición francesa que viene de los trovadores, que transcurrido el tiempo enlazó en figuras como George Brassens y Jacques Brel, que tuvo ramificaciones en la canción italiana de los grandes festivales populares y que decantó también en España, y posteriormente en América Latina, con ese género que solemos llamar, a falta de mejor concepto, “de cantautor”. 

Pero quizá porque la longevidad y una vitalidad que sostuvo hasta el final se lo permitieron, o quizá por su propio deseo de no permanecer quieto, Aznavour abrió mucho más el juego y se hizo a la vez prestigioso y popular.

Cantó en francés, naturalmente, pero también en muchos otros idiomas, como el español. Se unió a otros colegas de los más diversos estilos, como Frank Sinatra, y son unos cuantos también los que, aún viniendo de otros géneros, reinterpretaron sus piezas, como Rey Charles, Fred Astaire o Bing Crosby. 

Hizo jazz con André Ceccarelli, Michel Petrucciani y Diana Reeves, entre otros. Y con una vida atravesada por muchas uniones artísticas, hace unos 15 años grabó un álbum de dúos del que participaron colegas tan variados como Liza MinelliElton JohnPlácido Domingo, Sting, Laura Pausini o el cubano Compay Segundo.

La lista de premios, reconocimientos, galardones y millas recorridas para actuar en todas partes del mundo es, por supuesto, larguísima. Como lo es, tal como lo decíamos, la lista de sus composiciones. 

A las ya citadas podríamos agregar, en una enumeración incompleta, “Sur ma vie”, “Parce que”, “Après l’amour”, “Avec”, “Les temps des loups”, “Mourir d`aimer”, “Comme ils disent”, “Les plaisirs demodés”, “Ils sont tombés” (escrita para el 60º aniversario del genocidio armenio”), “Hier encoré”, “Apaga la luz” y, naturalmente, “La bohème”, desprendida de su comedia musical “Monsieur Carnaval”.

Curiosidades del mundo actual -y de los impuestos-, Charles Aznavour pasó los últimos años de su vida en Ginebra, Suiza, junto a su última esposa, Ulla Thorsel con quien se había casado en 1967. 

Su currículum amoroso dice además que antes había pasado por dos matrimonios, con Micheline Rugel, entre 1946 y 1952 y con Evelyne Plessis, entre 1956 y 1960. Tuvo seis hijos: Séda (1946), Charles (1952), Patrick (1956; muerto apenas a los 25 años), Katia (1969, con quien compartió escenario en las últimas décadas)  “Misha (1971) y Nicolás (1977). 

A principio de los años 70, seguramente sin imaginar que su vida se prolongaría tanto, había publicado su autobiografía Aznavour par Aznavour, una historia que se demostró incompleta y al que le quedaron varias décadas por agregar.

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