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En Netflix: El extraño retorno de “Twin Peaks”


Netflix revive la serie de culto del cineasta estadounidense David Lynch.

 

Tal y como le dijera Laura Palmer al agente de inteligencia Dale Cooper en el último episodio de Twin Peaks, emitido en 1991: “Te veré en 25 años”, el realizador David Lynch retomó su obra televisiva, exactamente 27 años después, con una tercera temporada gestada durante de seis años, según admitió el propio Lynch, y que originalmente fue anunciada en 2014 por la cadena Showtime, productora que pagó tanto dinero para tener al cineasta estadounidense que se dice que difícilmente podrá volver a hacer otra serie.

Twin Peaks revolucionó la forma en que se hacía televisión abierta en Estados Unidos para la época: un enfoque netamente cinético y un ritmo bastante sosegado que enmarcaban el enigma del asesinato de Laura Palmer (Sheryl Lee), muchas veces rayando en lo absurdo y echando mano a la oscura psiquis norteamericana con un sinfín de excéntricos personajes. Su impacto en la cultura pop fue tal que, además de convertirse en una serie de culto, pasó a ser la obra de Lynch más versionada por artistas de todas las disciplinas.

El origen de todo
A inicios de los años 90, Lynch escuchó la sugerencia de su agente de incursionar en la televisión con su visión de la sociedad estadounidense. Entonces se unió a Mark Frost, quien había desarrollado con éxito el drama policial Hill Street blues, y juntos comenzaron a esbozar la historia de una chica común y corriente, con una doble vida que finalizaría en muerte.

Fue así como el seductor misterio de la muerte de la más popular estudiante de bachillerato de Twin Peaks, un pueblo ficticio en el estado de Washington con una comunidad moralista y a la vez corrupta, atrapó a los televidentes, alcanzando récords de audiencia -el piloto estrenado en abril de 1990 fue visto por 34 millones de espectadores, algo impensable hoy en día- y logró mantener el interés hasta que se despejó la incógnita del autor del asesino, con base en lo sobrenatural.

A partir de allí comenzó a perder su ímpetu, pues al parecer no todos los que sintonizaban el atípico drama televisivo estaban dispuestos a internarse en el intrínseco mundo que Lynch había expuesto en Eraserhead (1977). La serie fue cancelada al concluir la segunda temporada. No obstante, esos mismos elementos la transformaron en una serie de culto, estatus que mantiene en la actualidad.

El regreso
Desde 2012, Lynch y Frost mantuvieron conversaciones sobre el posible regreso del seriado impulsado por el interés público que despertó el lanzamiento del DVD en 2007. Sólo que esta vez Lynch quiso tener un mayor control sobre su obra, dado que la segunda entrega no contó con su autoría.
 
“Para regresar teníamos que tener una razón válida y una historia irresistible”, comentó Frost. Mientras Lynch declaró: “Quise estar involucrado en los libretos y dirigirlos todos. No es que los otros directores no hicieron un buen trabajo, es que cuando pasas de mano en mano, es natural que el producto haya sido algo diferente a lo que yo hubiese hecho”.

La nueva temporada, que actualmente puede verse por Netflix y alcanza los 18 episodios, conserva intacto el festín de imágenes y situaciones surrealistas difícil de digerir, porque a los acontecimientos que ocurren en Twin Peaks no se les puede encontrar una lógica, sino en la mente de sus realizadores. Eso sin contar con las libertades que se toma Lynch para narrar la historia: largas escenas con ausencia de diálogos, pausas extensas entre parlamentos y muchas frases dichas al estilo de la televisión de los 60, incluyendo las del propio cineasta cuando se coloca frente al lente como el director del FBI Gordon Cole.

La acción se centra en la búsqueda del agente del FBI Dale Cooper (Kyle MacLachlan), el mismo que llegó al pueblo de Twin Peaks a investigar la muerte de la adolescente Palmer, y que al final de las dos temporadas originales, se vio transportado al “Black Lodge”, una extraña dimensión en la que un doble diabólico toma su lugar. Esta vez, Lynch se sale del pequeño pueblo boscoso y divide la atención entre Nueva York, Dakota del Sur, Buenos Aires y Las Vegas, donde Cooper intercambia su lugar con un tercer doble: Dougie Jones.
Sobre cómo se gestan las ideas en su cabeza, el autor ha dicho: “Te llegan como una ráfaga. Si te detienes a analizarlas, tienen sonido, imaginería, temperamento, hasta poseen una indicación de vestuario, y conocimiento del personaje, la forma en que habla y las palabras que dice. Es mucho lo que se te puede ocurrir en un instante. Las ideas llegan y sólo las traduces”.

La mayoría del elenco original está de vuelta y es liderado por MacLachlan, pero muchos nombres nuevos se le suman: Naomi Watts, Laura Dern, Ashley Judd, Tim Roth, Amanda Seyfried y Jenniffer Jason Leigh, entre otros.

Bajo el influjo de Lynch
Son muchas las series que han sido influenciadas por Twin Peaks. He aquí algunas:
X-Files. David Duchovny salió de la piel de la agente trasgénero Denise Bryon para meterse en la de Fox Mulder. El factor criminal-sobrenatural la convirtió en otra serie de culto. Duchovny está de vuelta como Denise.

Lost. La presencia de universos paralelos y tiempos alternos son signos de Lynch.

Fringe. Su creador Alex Kurtzman es admirador confeso de Lynch, por lo que quiso reproducir el elemento de FBI surrealista en su serie  Hannibal. La imaginería surrealista creada por Bryan Fuller como una mirada de la influencia del caníbal dentro de la cabeza del criminólogo Will Graham siguió los pasos cinéticos de Twin Peaks.

Wayward Pines. Matt Dillon es un agente secreto asignado a investigar la desaparición de dos compañeros en un pueblo remoto donde sus habitantes tienen algo que esconder y todo el que entra no sale jamás.

Riverdale. La oscura versión de Archie inicia con el hallazgo de un cuerpo entre la bruma de un bosque; una valla da la bienvenida al pueblo, tal como ocurre en Twin Peaks.

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